| Razones y formas de tratar el agua en casa |
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| Alimentación | ||||
| Escrito por Rosa Mañas | ||||
![]() Casi todas hemos sido testigos alguna vez de esas partículas sólidas que llegan a nuestro grifo y enturbian el imprescindible líquido haciéndonos dudar de su pureza. Para colmo esos corpúsculos se sedimentan, afectan válvulas y tuberías, crean obstrucciones y aceleran la corrosión. La experiencia alimenta nuestra incertidumbre acerca de la calidad bacteriológica del agua que se distribuye a través de los sistemas de distribución de las ciudades modernas y nos hace pensar que algunos de los enemigos a nuestra salud llegan impunes hasta la mismísima cocina de la casa.
Purificadores para el aguaEsta circunstancia abrió una brecha en el mercado a las empresas que se dedican al tratamiento del agua y aprovecharon para llenarla de aparatos "purificadores" destinados, sobre todo, a paliar la “dureza” del agua, la corrosión interna de las tuberías y conservar las propiedades organolépticas del líquido.
Ocurre que a veces las empresas distribuidoras no son convincentes a la hora de certificar la calidad del agua que traen a nuestras casas ni tampoco son exhaustivas acerca de los detalles fisicoquímicos de la misma lo que complica la elección del aparato que necesitamos.
Escoger el filtro se torna entonces difícil y complejo, pues para que esos equipos cumplan su rol sin efectos secundarios desventajosos es preciso tener en cuenta también el lugar donde deseas instalarlo ya sea, por ejemplo, en la tubería de agua caliente para combatir las incrustaciones, o el grifo de la cocina para purificarla.
Pero en todo caso, esos equipos no siempre se yerguen como insalvable barrera contra los verdaderos “lanceros” del agua, esos microscópicos organismos que solo ceden ante los productos químicos y las temperaturas superiores a los 100 grados centígrados (ebullición).
Algunos tratamientos de desinfección con cloro empleados en las plantas potabilizadoras y la filtración a las fuentes naturales de abasto de fertilizantes nitrogenados y herbicidas usados excesivamente por la agricultura moderna, alteran el gusto, olor y la transparencia del agua.
Cuando percibimos en ella un olor y sabor característico a tierra mojada o humedad, la reacción natural es al rechazo y en realidad lo que ocurre es que se ha incrementado la cantidad de geosminas, metabolitos producidos por ciertos hongos y cianobacterias inofensivas.
Existe, en cambio, un grupo de subproductos químicos nocivos, invisibles e inodoros, conocidos como triahalometanos —resultantes del proceso de desinfección del agua— para los cuales aún no se dispone de un método eficaz de erradicación y se desconoce su impacto sobre la salud.
Si tu preocupación son la excesivas incrustaciones, el remedio podría estar en inyectar en las tuberías reactivos autorizados como los silicatos (protegen de la corrosión), ortofosfatos de cinc (para aguas de muy débil dureza y agresivas), silico-polifosfatos (desaconsejados para aguas muy duras pero con la doble acción de inhibir el crecimiento de las incrustaciones y evitar la corrosión).
También existen equipos que ayudan a prevenir las incrustaciones como los ablandadores basados en zeolitas que modifican la composición química del agua suprimiendo el origen mismo de los sedimentos, pero ese efecto descalsificador aumenta el nivel de sodio en el agua, detalle que debe ser tomado en cuenta por las personas hipertensas.
Los filtros a base de carbón activo son adecuados cuando se desea combatir olores, sabores y sustancias químicas orgánicas desagradables como las que producen las geosminas, por ejemplo. El carbón activo actúa con eficacia sobre el plomo, el cobre y el mercurio pero no reduce los niveles de dureza a no ser que se combine con una resina intercambiadora de iones que sí minimiza la presencia de sodio, calcio, cloruro y sulfato y remueve los nitratos, fluoruro, y los metales.
Filtros de agua domésticosEl inconveniente de estos últimos filtros domésticos es que el agua resultante queda cualitativamente modificada —en algunos casos degradada—, por lo que se incrementa el riesgo de que proliferen gérmenes patógenos y estimula la corrosión en los conductores.
De cualquier modo, sea físico o químico el método que escojas para depurar tu agua, el que sí está científicamente probado y no hay germen patógeno —como los causantes de enfermedades agudas diarreicas y las parasitosis intestinales—, que se le resista es el mismo que empleaban nuestras abuelas, hervir el agua durante no menos de 10 minutos. Si luego te molestan los sedimentos, basta decantarlos con un colador o gasa fina.
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Comentarios (1)
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said:
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| Hervir el agua no eliminaría el arsénico, no? | |
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